Los siglos XVII y XVIII fueron el periodo formativo de la música clásica y vieron nacer la opera y el oratorio, la sonata, el concierto y la sinfonía. Los italianos fueron los primeros en desarrollar estos géneros, pero les siguieron pronto los alemanes, austriacos e ingleses.
Muchas técnicas del estilo musical barroco, que dominaron Europa entre 1600 y 1750, fueron perfeccionadas por dos compositores, Bach y Haendel, quienes brillaron como genios musicales. Johann Sebastian Bach (1685-1750) venía de una familia de músicos; ocupó el puesto de organista y director musical en gran número de pequeñas cortes germanas, antes de convertirse en el maestro de capilla de la iglesia de Santo Tomás en Leipzig, en 1723. Allí compuso la Misa en si menor, la Pasión según San Mateo y las cantatas y motetes que fijaron su reputación corno uno de los más grandes compositores de todos los tiempos.
Como el arquitecto Balthasar Neumann, Bach podía transitar con facilidad de lo religioso a lo secular. De hecho, su música profana refleja un espíritu turbulento, su era un diálogo entre padre e hija sobre el deseo de ésta de beber el nuevo brebaje. Para Bach no representaba problema alguno añadir textos religiosos a la música secular que había compuesto en las cortes principescas para convertirla en música sacra, para él toda la música era un medio para adorar a Dios; se sus propias palabras, su tarea en la vida era hacer “música bien ordenada en honor de Dios”.
El concierto, la sinfonía y la ópera atestiguan un clímax en las obras de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), niño prodigio que dió su primer concierto de clavicordio a los seis años de edad y escribió su primera ópera a los doce. También él buscó un mecenas, pero su descontento con con las desmedidas exigencias del arzobispo de Salzligaron lo obligaron a mudarse a Viena, donde, al no poder encontrar un protector permanente, hizo su vida miserable. Con todo, escribió música abundante y apasionadamente hasta su muerte a los treinta y cinco años,hundido en la pobreza y abrumado por las deudas.
Mozart llevó la tradición de la ópera cómica italiana a nuevas dimensiones con Las bodas de Fígaro, obra basada en una puesta en escena parisina en la década de 1780, en la que un criado supera en ingenio y encantos a sus señores nobles, y Don Juan, una “comedia negra” acerca de los estragos que este personaje hizo en la tierra antes de descender al infierno. Las bodas de Fígaro, La flauta mágica y Don Juan son tres de las más grandes óperas de todos los tiempos. Mozart componía con una mezcla de facilidad melódica, gracia, precisión y emoción que indiscutiblemente nadie ha superado. Haydn dijo al padre que «su hijo es el más grande compositor que yo haya conocido en persona o por reputación”.-
En primer lugar fue el vals. Se originó en el Landler, una danza austro-alemana de tres por cuatro. Entre 1770 y 1780 se asistió a la primera aparición del vals. Casi de inmediato se convirtió en el furor de Europa, y no sólo en Viena, pese a que esa ciudad fue su centro principal. Michael Kelly, el tenor irlandés que cantó en el estreno mundial de Las bodas de Fígaro, se refirió a este furor en 1826, cuando escribió sus memorias.